La polémica de la semana: ¿hay mundo más allá del brillibrilli?

El food porn copa nuestras redes, miles de fotos y reels de comidas deliciosas, humeantes, crujientes y chorreantes… Cada vez aumenta más el número de instagramers que nos muestran las maravillas de los restaurantes a los que van, lo increíbles que son los platos que se piden, seducen a la cámara y a los followers con las mejores hamburguesas, pizzas y croquetas, los helados más cremosos, y los platos más llamativos e innovadores.

Da igual que sea la historia de tu vida, o una reseña sobre un restaurante, la cuestión es que toooodo sea maravilloso. Que seamos felices y estupendas, que nuestras fotos sean las mejores, que los sitios a los que vayamos sean los más molones de la ciudad y que demos mucha envidia a todo el mundo.

Y nosotras nos preguntamos ¿hay mundo más allá del brillibrilli?

Nuestras recomendaciones cocteleras

¡Ay, los cócteles! esos brebajes de colores que parecen muy divertidos pero con los que hay que tener cuidado, porque entre el jiji y el jaja, te pegan tal zurriagazo sin que te des cuenta, que de repente no sabes ni cómo te llamas.

A pesar de sus peligros, a nosotras nos parece que un buen plan siempre mejora con un cóctel antes. Será que somos muy glamourosas o será que nos gusta darle al alpiste, elegid la opción que os plazca. Pero aquí os traemos una selección de tres de nuestras coctelerías favoritas de Madrid para vuestro disfrute. Vendrán más…

La polémica de la semana: ¿Qué pasa en los cines?

Iniciamos nueva sección en De Cines y Cenas, para hablar de un tema que llevamos varios años pergeñando y que ha terminado de explotar tras la “vuelta a la normalidad” que estamos viviendo: ¿Qué pasa en los cines?

Desde los que no llegan a su hora, los que tardan 15 minutos en quitarse el abrigo, los que se quedan de pie… porque sí. La gente que necesita apuntarte a la cara con el flash de su móvil a la cara para ver si “¿Es mi sitio?”, los que se explican la película, la comentan, la comparten por whatsapp y la cantidad de gente que debe tener incontinencia urinaria y no es capaz de estar 20 minutos sin levantarse de su asiento…

Nos lo tenemos que mirar… o no. ¿Qué pensáis?

Bebiendo en Bad Company

Muy cerca de la plaza del Callao, en pleno centro de Madrid, se encuentra una puerta cerrada que parece no dar a ninguna parte. Al llamar al telefonillo una voz nos pedirá que esperemos a ser atendidos y unos segundos más tarde, tras una pequeña mirilla, una persona nos pedirá una clave.

Desde que ponemos el pie en Bad Company 1920, la inmersión es total. Esta coctelería nos sumerge en los años 20 en EEUU, recreando un local clandestino del ley seca, sin necesidad de sufrir el nerviosismo de las redadas de Eliot Ness.

Prostíbulo poético, un encuentro íntimo en la Sala Equis

El “Prostíbulo Poético” fue creado por “The Poetry Society of New York” como una forma de promover la poesía y atraer a nuevas personas/mundos hacia ella. En Madrid, “Prostíbulo Poético” se ha convertido en un pequeño oasis de resistencia ante la pandemia. Un lugar donde poetisas y artistas comparten sus obras delante de todo aquel que necesite encontrar belleza y cariño a través de sus actuaciones.

Os contamos nuestra experiencia en la que lo vulnerable brilla y se glorifica cada noche, en la Sala Equis, el último cine X de Madrid, reconvertido en espacio cultural.

Ópera & Brunch en el Palace o nuestro particular «Aquí, sufriendo…»

En nuestra incesante búsqueda por encontrar los lugares más interesantes y ricos en los que comer en Madrid (todo por vosotros lectores amados), el otro día nos liamos la manta a la cabeza, nos pusimos nuestras mejores galas y abriéndonos un poco el fajín nos dirigimos al mismísimo hotel Palace, a degustar su (ya clásico) “Opera & Brunch”, un contundente y completo buffet acompañado de soprano, tenor y piano bajo la espectacular acústica de su cúpula de cristal.

Candlelight, Ludovico y el síndrome del Entrepreneur.

Hemos de agradecer la existencia de espectáculos como el de Candlelight, los conciertos a la luz de las velas que desde hace un par de años se realizan en Madrid y que acercan al público un popurrí de composiciones (normalmente clásicas), interpretadas por un grupo de músicos jóvenes y por un precio asequible. La premisa es sencilla e incluso atractiva: ¿si a todos nos gustan los baptisterios romanos, cómo no nos va a gustar un concierto de los grandes éxitos de Beethoven entre una tenue y agradable penumbra? Debería, pero en el caso del concierto tributo a Ludovico Enaudi nos encontramos con un pequeño problema.