Madrid es puerto de mar: El percebe de Cedeira

Madrid ha tenido varios proyectos para ser puerto de mar. Sí, como lo oís, tanto los Austrias como los Borbones pensaron cómo buscar una salida navegable para llegar al mar desde Madrid y evitar los inconvenientes económicos de estar en el interior del país. 

Así, por ejemplo, en 1580 Felipe II quiso ensanchar el río Tajo desde Lisboa, para hacerlo navegable hasta la capital. Más adelante, el Conde duque Olivares propuso a Felipe IV desarrollar el segundo proyecto de manos del matemático Carduchi que aprovechaba las obras del primer intento. Sin embargo, diversos motivos, entre los que estaba la independencia de Portugal en 1668, acabaron con el sueño. Con la llegada de la casa francesa de los Borbones al Estado español y con la aparición del movimiento de la Ilustración, se produce un gran resurgimiento del saber científico y los grandes ilustrados españoles como Jovellanos, Ward, Campomanes, el Marqués de la Ensenada, Floridablanca y Cabarrús, proponen para España un conjunto de canales que permitieran la navegación interior, siendo Madrid el gran centro de las redes de comunicación fluvial de España. A lo largo del siglo XIX, se insistirá en unir Madrid con el canal de Castilla por un lado, dándole salida hacia el mar Cantábrico. 

Como ya habréis deducido, ninguno de estos proyectos consiguió dar a nuestra ciudad vía directa con el mar. Sin embargo, este fracaso a día de hoy, por suerte, no es excusa para no comer un buen pescado y marisco en nuestra ciudad. 

Muchos son los restaurantes y bares donde podemos degustar estos frutos marinos entre los que está el percebe. Apreciado como manjar exquisito por unos y no tan querido por otros por su aspecto un poco cuestionable, lo cierto es que este molusco es una de las estrellas cuando hablamos de marisco y gastronomía gallega en general. Hoy, os llevamos a un restaurante con su nombre para recomendarlo como uno de nuestros sitios favoritos para comer un marisco de calidad: El percebe de Cedeira

Cuando este local abrió allá por finales de 2015 lo hizo como pescadería-restaurante. Contaba  con un mostrador que enseñaba orgulloso el género que se podía comprar para llevar a casa o directamente elegir para que lo cocinaran y degustarlo directamente allí. Más tarde el local sufrió una reforma y el mostrador desapareció siendo sustituido por una barra al uso y ganando más espacio para las mesas. Además del local interior, cuenta con una amplia terraza con mesas, agradable aunque un poco pegada al tráfico incesante de Sor Ángela de la Cruz. 

Tienen una carta estable que recoge los habituales de marisco y pescado además de algunas raciones tradicionales más terrestres tipo ensaladilla rusa o croquetas. Sin embargo, cuando ocupas la mesa el dueño, siempre muy atento, te cuenta las opciones del día disponibles fuera de carta y según mercado. En nuestro caso tuvimos suerte, porque nos ofreció medio kilo de gamba blanca a la plancha por 15 €, que dimos por bueno sin dudarlo antes de completar la selección. Y acertamos, las gambas estaban sabrosas y fresquísimas, en su punto justo de cocinado y de sal. Para chuparse los dedos literalmente. Para seguir, nos apetecía mucho probar las vieiras, que hacen a la plancha, con un poquito de aceite, limón y perejil, sin rellenos ni gratinados. Muy natural y buenísima, a 3,5 la unidad. De plato principal, una lubina salvaje. En la carta cuentan con la lubina normal (nos imaginamos que de piscifactoría) a 14 €, y luego la lubina salvaje, que para dos personas son 40 €. Dudamos porque la verdad es que no sabíamos si se iba a notar mucha diferencia, pero finalmente el dueño nos convenció y nos decantamos por la salvaje. No sabemos cómo hubiera estado su prima cautiva, pero la verdad es que la que nos trajeron resultó excelente, casi dos kilos de pescado a la plancha que nos sirvieron para acabar bien satisfechas. 

Sentimos deciros que esta vez faltamos a nuestro deber del postre, ya lo sentimos, queridos lectores. Pero como compensación os recomendamos, si queréis dar un paseito para bajar la comida, acercaros a La Romana, una heladería que tiene un local cerquita y que hace unos helados deliciosos. 

En conclusión, El percebe de Cedeira es un restaurante de marisco donde, sin elegancias ni estridencias, se puede disfrutar de un género de primera calidad. El precio no es excesivamente barato, pero pensamos que la calidad del producto y el excelente trato, bien justifica una cartera relajada cuando lo visitamos. 

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